Si estás empezando en el mundo de la locución y quieres grabar desde casa locuciones profesionales, la primera pregunta que surge suele ser la misma: ¿qué necesito y cuánto me va a costar?
La buena noticia es que montar un home-studio casero de locución apto para todo tipo de producciones no requiere una inversión desorbitada ni conocimientos técnicos avanzados. Requiere entender qué problema resuelve cada elemento y en qué orden tiene sentido abordarlos.
Este artículo está pensado para locutores que empiezan: quienes quieren grabar sus primeras demos (aquí encontrarás textos para locutar), sus primeras cuñas o sus primeros trabajos de voice-over desde casa, con un equipo más que decente para su fin. También te recomendamos este artículo sobre la profesión del locutor.
Lo más importante es el espacio de grabación
El error más frecuente de quien monta su primer home studio es empezar por el micrófono. Un micrófono de 800 euros en una habitación con paredes desnudas y eco va a sonar peor que un micrófono de 100 euros en un armario lleno de ropa. El espacio acústico es el primer problema que hay que resolver, porque ningún equipo puede corregir en posproducción una grabación hecha en un entorno con reflexiones fuertes.
Hay dos conceptos que conviene distinguir desde el principio, porque se confunden con frecuencia:
- Acondicionamiento acústico: consiste en controlar las reflexiones y resonancias dentro de la propia habitación, para que el sonido que capta el micrófono sea limpio y sin eco. Se consigue añadiendo materiales absorbentes (espumas, paneles de lana de roca, cortinas, alfombras, librerías llenas). Es la prioridad para cualquier locutor que empieza.
- Insonorización: consiste en aislar la habitación del ruido exterior (tráfico, vecinos, electrodomésticos) y evitar que el sonido que se graba dentro salga al exterior.
Para conseguir ambos, lo mejor es una cabina de grabación profesional.
Un recurso muy utilizado entre locutores que empiezan es el armario empotrado: una vez vaciado de ropa innecesaria y forrado con algo de espuma acústica, puede dar resultados sorprendentemente buenos para grabaciones de voz. No es una solución permanente ni cómoda para sesiones largas, pero para grabar demos o trabajos puntuales es perfectamente válida.
La cabina de grabación profesional
Es lo más caro si hablamos de inversión, pero con la cabina no podrás decir que no a ningún proyecto, ya que los trabajos de locución para publicidad son los mejor remunerados y necesitas un espacio profesional para que consideren tus demos. Ten en cuenta que se hacen sesiones en directo con Cleanfeed o sesiones remotas con SessionLink y ahí la calidad de audio se percibe de inmediato. Te invitamos a leer este artículo sobre qué tienen en cuenta los clientes para elegir la voz para un anuncio.
Hablamos de estructuras de pared doble, con tratamiento acústico interior y aislamiento real del ruido exterior. Las tres referencias principales en el mercado español:
- Demvox (Madrid). Sistema modular propio, fabricación española. Su gama ECO, la más accesible, ofrece aislamiento certificado de hasta 52 dB. Los precios no aparecen públicamente en su web (piden presupuesto personalizado según configuración), pero la gama ECO es la más económica de las tres marcas de referencia. Modelo completamente modular, montaje entre dos personas en aproximadamente una hora. Tienen showrooms en Madrid y ofrecen servicio técnico propio.
- Studiobricks (Barcelona). Sistema de bloques que encajan sin herramientas, similar a piezas de Lego de alta precisión. Su modelo One, el más pequeño y el más vendido para locución y voiceover, tiene dimensiones interiores de 90 x 120 x 210 cm y pesa alrededor de 445 kg. Ofrece una reducción de sonido media certificada de 45 dB. El precio de base en el mercado español no aparece publicado directamente, pero en segunda mano el modelo One aparece a partir de unos 5.900 € sin accesorios, lo que da una referencia orientativa del rango de precio nuevo. Tienen showrooms en varias ciudades europeas y distribuidor en España.
- Huddlestone (España). El precio de entrada es de 4.480 € para el modelo más pequeño y sencillo, con dimensiones desde 100 x 100 cm. Declaran un aislamiento de hasta 54,3 dB, y están certificados con ISO 9001. Tienen modelos individuales específicos para locución, con entrega en tres semanas.
El equipo mínimo para empezar
Una vez tenemos el espacio para grabar, necesitamos cinco elementos: un micrófono, una interfaz de audio, un ordenador, un software de grabación y unos auriculares. Con eso el home studio está operativo.
- El micrófono. Para locución, los micrófonos de condensador cardioides son la opción habitual: captan bien los matices de la voz y tienen una respuesta en frecuencia adecuada para el habla. Para quien empieza, no tiene sentido invertir en un micrófono de gama alta antes de tener controlado el espacio y la técnica. Modelos como el Audio-Technica AT2020, el Rode NT1 o el AKG P120 son referencias consolidadas en el rango de entrada, por debajo de los 150 euros, con las que se puede trabajar con solvencia. Cuando llegue el momento de dar el salto, los modelos de referencia en locución profesional son el Neumann TLM 103, el AKG C414 o el Neumann U87, pero ese paso tiene sentido cuando el locutor ya sabe exactamente qué le está faltando a sus grabaciones.
- La interfaz de audio. Es el dispositivo que conecta el micrófono al ordenador, convierte la señal analógica en digital y alimenta los micrófonos de condensador con la corriente phantom que necesitan. Para grabación de voz con un único micrófono, una interfaz de dos entradas es más que suficiente. La Focusrite Scarlett Solo o la Scarlett 2i2 son las referencias de entrada más utilizadas en home studios de locución, con precios entre 80 y 130 euros. Otra opción para simplificar el setup inicial es un micrófono con conexión USB directa al ordenador, que prescinde de la interfaz: más sencillo, menos flexible y con menor calidad de preamplificación, pero válido para dar los primeros pasos.
- Software de grabación. Para grabar voz no hace falta un software complejo. Audacity es gratuito, funciona en cualquier sistema operativo y tiene todo lo necesario para grabar, editar y exportar archivos de audio. Adobe Audition es la opción de pago más usada por locutores profesionales, con herramientas de edición y limpieza de audio más avanzadas. La recomendación para quien empieza: Audacity primero, sin coste, y cuando se quede corto, dar el salto a algo más potente.
- Auriculares. Los auriculares de consumo habitual distorsionan la percepción del sonido porque están diseñados para hacer la música más atractiva, no para reproducirla de forma plana. Para monitorizar una grabación de voz con criterio, conviene usar auriculares de estudio con respuesta en frecuencia lo más neutra posible. Los modelos cerrados son preferibles para grabar (evitan que el sonido del auricular se cuele en el micrófono); los abiertos son más cómodos para sesiones largas de edición. Marcas como Sennheiser, AKG o Sony tienen modelos de entrada perfectamente válidos para un home studio de locución.
Accesorios que no son opcionales
- Filtro antipop. La pieza de malla que se coloca entre la boca y el micrófono para eliminar los golpes de aire de las consonantes oclusivas (p, b, t, k). Sin antipop, esos impactos saturan la señal y arruinan la toma. Es uno de los accesorios más baratos y de mayor impacto en la calidad.
- Soporte de brazo articulado. Permite posicionar el micrófono con precisión, libera la mesa de trabajo y reduce la transmisión de vibraciones desde la superficie. Es mucho más práctico que un pie de mesa convencional para trabajo de locución.
- Araña o shock mount. Sistema de suspensión con gomas elásticas que aísla el micrófono de las vibraciones mecánicas que llegan por el soporte. Evita que los golpes en la mesa o los pasos en el suelo aparezcan en la grabación. Muchos micrófonos de condensador lo incluyen; si no, conviene comprarlo aparte.
- Atril para el guion. Cuando se graba leyendo un texto, el papel en la mano genera ruido y obliga a bajar la vista. Un atril o soporte de tablet colocado a la altura de los ojos permite mantener la postura y la proyección de voz correctas.
Algunos criterios básicos para grabar
El equipo montado, el espacio razonablemente controlado, el guion en el atril. Antes de pulsar grabar, hay dos ajustes técnicos que conviene tener claros.
- El nivel de ganancia. La señal debe entrar con un nivel que el medidor del software marque entre -18 y -12 dB en los picos de voz. Eso deja margen suficiente para que los momentos de más energía no saturen la señal (clipping). Si el medidor llega al rojo, hay que bajar la ganancia en la interfaz.
- La distancia al micrófono. Para locución comercial, la distancia habitual está entre 20 y 30 centímetros. Acercarse más hace la voz más grave y cálida por el efecto de proximidad de los micrófonos de condensador, pero también aumenta la captación de ruidos de boca y respiración. Cada voz y cada estilo de locución tienen su distancia óptima, que se encuentra probando.
El siguiente paso: entrar en una agencia de locución
Un home studio casero bien montado es el primer requisito para empezar a trabajar como locutor de forma profesional para una agencia de locucion. Muchas agencias, entre ellas Trágora, trabajan con locutores que graban desde su propio estudio y envían los archivos en remoto. Lo que se exige es que la grabación llegue limpia: sin ruido de fondo audible, sin reflexiones excesivas, con un nivel correcto y en el formato que requiere el encargo.
¿Preparado o preparada para ser la voz corporativa de una empresa?
Elena Fernández Luna es cofundadora y directora general de Trágora (agencia de traducción) y de Trágora Formación (la escuela de formación de traductores). Licenciada en Traducción e Interpretación (UGR), traductora jurada de inglés y máster en Marketing Digital, combina desde hace 20 años la gestión de proyectos lingüísticos con estrategia comercial y la orientación profesional para traductores.
